No podía apenas escribir, ni hablar, ni articular movimiento alguno sin que su cuerpo se sintiese como si pesase lo mismo que una pila de ladrillos.
Sabía que su desaparición del mundo llenaría el suyo ya inexistente de lágrimas, pero solo por un tiempo; sería por siempre febrero, pero solo por un tiempo...
''Aunque desaparezcas no dejará de llover, ni de lucir el sol, ni la gente detendrá sus vidas, todo seguirá igual''. Lo sé... En ningún momento he llegado a pensar que ello equivaldría a un cambio en el mundo, Solo soy una pequeña e insignificante persona, una de tantas, que al fin y al cabo, como todos, desperecerá y se sumirá en tierra, en un lúgubre y frío ataúd, tan frío como la Muerte.
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